Vaya, qué calor hace hoy. Por suerte o por desgracia no es ni parecido al que pasamos en Senegal el verano pasado. Pero lo cierto es que aunque tengamos tanto calor no podemos ver esa espectacular familia de jirafas. Podemos ver otras cosas, también relacionadas con África, como la llegada de decenas de cayucos (antes pateras, y para mí barcas de pesca de la costa oeste africana) a las costas canarias, precisamente por eso, por el calor que anima a lanzarse a la aventura a miles de senegaleses. Así que así vamos, nosotros deseando ver las exóticas palmeras, elefantes y demás fauna en las tierras subsaharianas, y los africanos (o era al revés) deseando venir aquí a buscar una vida mejor. Qué paradojas tiene la vida ¿no?. Mientras no se me ocurra hacer nada mejor, seguiré mirando a las jirafitas que seguro no saben nada de cayucos ni de mundos (ni primero, ni segundo, ni tercero)
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2 comentarios:
Qué envidia me das... Y, en cuanto a tu artículo, tienes toda la razón, pero la vida es paradójica. Créeme. Tengo ganas de verte.
Un beso, pekeña!
Que la vida es una paradoja es cierto como ciertas son las ganas que tenemos de vacaciones. Si tú hablas de calor... qué paradoja que hoy que ha salido fresquito y ya nos estamos quejando. Piensa en lo que sea y te sale la paradoja. Y qué monas las jirafitas y qué recuerdos!!
Un beso. Miau!!
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