viernes, junio 30, 2006

Final de contrato


Literalmente. Y es ahora cuando acaba el contrato cuando te pones nervioso. No es igual acabar en una empresa porque no te renueven que acabar porque uno quiera, como es mi caso. Y es que ahora parece que se te olvida un poco todas las barrabasadas que te han hecho y todas las horas extra que no has cobrado. Aunque la verdad es que si haces un pelín de memoria, y no hace falta esforzarse mucho, porque una de las peores me la hicieron anteayer, te das cuenta de lo bien que vas a estar sin venir a la oficina (sin ventanas ni aire acondicionado), aguantar las histerias ajenas y la desorganización general. A los que sí voy a echar de menos es a mis compañeros de los medios de Castellón y a algún que otro político, no por su simpatía, sino por sus meteduras de pata o por sus frases magistrales. De cualquier manera, estoy segura de que mañana sentada en la playa y leyendo un libro, con las buenas expectativas y los cambios emocionantes que se avecinan, me sentiré estupendamente de haber tomado esta decisión por mí misma. Porque cuando tomas una decisión difícil en la que toma partido y opina mucha gente, cuando al fin te decides, sólo por el hecho de haber manejado la situación ya tienes que sentirte orgulloso. Y además, como ya sabéis los que me conocéis, soy de las personas a las que les gusta arriesgarse, en pro de la mejora y huyendo del estancamiento. (Aunque Rubén, hay que saber distinguir entre mejora y estancamiento: no todo lo que es oro brilla)

lunes, junio 26, 2006

Rebajas

Mientas miles de refugiados huyen de Darfur, mientras las agencias de viajes ofertan paquetes al Caribe con una intensidad proporcional al avance de la época de los huracanes, mientras siguen llegando incesantemente pateras a Canarias y mientras pasan otras muchas cosas que no salen en los telediarios, va y llegan las rebajas. Con este calor, esta humedad y con la entrada, en fechas que no en temperatura, de los días de verano, del anhelo de unas vacaciones y el trabajo cada vez más insoportable. Dice hoy un periódico local que aquí lo que más se va a vender en rebajas son los zapatos y los manteles. Vaya, los manteles. Quién lo iba a decir. Parece ser que es por el incremento de segundas residencias. Entonces yo me pregunto si la especulación desaforada, que hace de España el país donde más se construye de toda la Unión Europea, se debe a la adquisición de una casita de vacaciones. Pero luego pienso en los precios de los apartamentos de 40 metros cuadrados, que rondan los 40 millones, y llego a la conclusión de que o somos ricos, cosa que dudo, o los bancos se han vuelto locos, o nos hemos vuelto locos todos, idea que no me parece descabellada, pero que no explica lo de la riqueza. Así que hagan cuentas y miren a ver cuánto pueden gastar en rebajas, hagan todas esas operaciones de racionalización de las compras, no se dejen engañar y piensen si realmente necesitan algo. Hagan todo eso aunque luego compren lo primero que pillen, sin que les siente bien, ni lo necesiten en ningún caso. Eso sí, más barato que la segunda residencia, o que la primera en cualquier caso, siempre les va a salir.