viernes, junio 30, 2006

Final de contrato


Literalmente. Y es ahora cuando acaba el contrato cuando te pones nervioso. No es igual acabar en una empresa porque no te renueven que acabar porque uno quiera, como es mi caso. Y es que ahora parece que se te olvida un poco todas las barrabasadas que te han hecho y todas las horas extra que no has cobrado. Aunque la verdad es que si haces un pelín de memoria, y no hace falta esforzarse mucho, porque una de las peores me la hicieron anteayer, te das cuenta de lo bien que vas a estar sin venir a la oficina (sin ventanas ni aire acondicionado), aguantar las histerias ajenas y la desorganización general. A los que sí voy a echar de menos es a mis compañeros de los medios de Castellón y a algún que otro político, no por su simpatía, sino por sus meteduras de pata o por sus frases magistrales. De cualquier manera, estoy segura de que mañana sentada en la playa y leyendo un libro, con las buenas expectativas y los cambios emocionantes que se avecinan, me sentiré estupendamente de haber tomado esta decisión por mí misma. Porque cuando tomas una decisión difícil en la que toma partido y opina mucha gente, cuando al fin te decides, sólo por el hecho de haber manejado la situación ya tienes que sentirte orgulloso. Y además, como ya sabéis los que me conocéis, soy de las personas a las que les gusta arriesgarse, en pro de la mejora y huyendo del estancamiento. (Aunque Rubén, hay que saber distinguir entre mejora y estancamiento: no todo lo que es oro brilla)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Olé! ya kedaremos pues! Ahora que tienes tiempo libre kedaremos!!!

Noo??? Me alegro de la decisión... jijiji... Besos wapa! Muaks!