lunes, noviembre 13, 2006

Santiago, Cortázar y el gran batacazo

Ahora que lo pienso, caerme un superbatacazo en medio de la exposición del archivo fotográfico personal de Julio Cortázar en el Palacio Fonseca de Santiago de Compostela, tuvo su punto literario.
Me encontraba ensimismada, abobada, mirando una de las vitrinas que contenía alguna de las primeras ediciones de alguna de las obras del escritor argentino, cuando quise avanzar hacia la izquierda, posando mi pie una baldosa más alante de la anterior, lo que viene siendo andar, y de repente noté el vacío, el piso se acabó, intenté buscarlo con mi pie izquierdo un poco más abajo, pero para ese momento ya estaba volando cual angelote deformado sujetando el altar mayor de la catedral compostelana.
La cara de Rubén, medio de apuro, medio de risa, intentando cogerme todavía la tengo grabada en la mente. De repente, en medio de mi angelical vuelo di un estruendoso golpe con mi muñeca derecha en la vitrina susodicha contenedora de las obras recién publicadas. El escándalo me hizo pensar en el desastre, pero la vitrina aguantó, no sé si milagrosamente, mi golpetazo, chirrió y vibró, se movió de derecha a izquierda, y seguro se rió un poco de mí.
Ya de camino al suelo, no sé como mi torso se las ingenió para girar por completo una caída de izquierdas, y convertirla en una de derechas, cosa que creo me hizo más daño en el corazón que en el cuerpo, porque mi codo derecho se hizo fuerte y dió con los románicos suelos del palacio de piedra parando el golpe al que continuó una extensión completa del resto de las partes del cuerpo, cual deseo de adoptar posición de siesta en la playa.
Me levanté rápido, intentando buscar a ver dónde me dolía, pero nada grave, un poco de dolor de pié y una herida en el codo, eso sí, antes de buscar lesiones busqué testigos. Ni rastro, la sala, por suerte, estaba vacía, pude entrever a la chica de la exposición, sentada fuera en el patio de entrada, sin inmutarse haciendo cualquier cosa menos estar pendiente de los acontecimientos de la sala.
Rubén desde luego, fue testigo de excepción, como dicen los tópicos reportajes, y disfrutó recreando mi imagen de angelote volador el resto del día, riéndose, ya más tranquilo, después de saber que no me había roto la crisma.
El resto del día lo pasé midiendo mis pasos por los techos de la catedral, cosa que me reportó más traspiés de lo esperado, pero sin vuelos menos mal, ni hacia la plaza del Obradoiro, ni la de la Platería, ni ninguna del bello trazado urbano del centro de Santiago.

martes, noviembre 07, 2006

¡ Felicidades artista !



















Felicidades mamá. No sólo por ser una artista fortográfica sin ni siquiera saber que lo eres, sino por tu nuevo nombramiento como supervisora de radiología. Porque aunque ahora pases una época de nervios, cambios y adaptaciones, lo vas a hacer genial y sobre todo, no vas a tener que irte a Villarreal (que es muy poco glamuoroso por otra parte).
Pues eso, felicidades y a disfrutar del cargo guapa.

jueves, noviembre 02, 2006

"Trabajos"

Trabajos diferentes, situaciones peculiares, mileurismos, botellones, americanismos detestables y otros ingredientes más se unen en este blog para tratar de explicar la espeluzdante imagen de mi hermana y yo disfrazadas de novia cadáver.
Trabajos diferentes, sí, porque a parte de dedicarnos cada una a lo nuestro (medio ambiente mi hermanita y periodismo en mi caso) tenemos que trabajar en una discoteca, que para nosotras es en general un lugar odioso al que nunca acudiríamos salvo caso de primera necesidad, es decir: trabajar.
Trabajar, valga la redundancia para complementar la condición de mileurista que tantos sufrimos.
Situaciones peculiares son las que se dan cuando por una costumbre importada de EEUU, de los que bastantes cosas malas nos llegan ya sin quererlo, nos vemos obligadas a disfrazarnos la noche de Halloween, con temática Halloween. Yo le dije a mi hermana: "si se creen que voy a venir vestida de guapa o de sexi, la llevan clara".
Lo de los botellones me hace gracia en dos sentidos, primero porque si no trabajáramos en una dicoteca que dispone de una gran explanada para practicar la increíble moda no vendría tanta gente, ergo, cerraríamos. Y segundo porque no sabía si reír o llorar cuando escuché en la radio que en Sevilla se iba a hacer una manifestación para reclamar el derecho al botellón. Hojo, leed despacio lo del "derecho al botellón", a mi me dan escalofríos de pensar que esta generación de jóvenes sólo sean capaces de movilizarse por esa degradación de la persona humana.
Ale, a disfrutar de la foto.